Se llama epicondilitis a la inflamación de la inserción del tendón común de los músculos extensores de muñeca y dedos y supinadores de antebrazo a nivel del epicondilo humeral. Por otra parte, se le llama epitrocleitis a la inflamación de la inserción del tendón común de los músculos flexores de mano y dedos y pronadores a nivel de la epitroclea humeral.

Normalmente esta patología suele aparecer por sobreuso de esta musculatura, aunque hay un pequeño porcentaje de gente que sufre estas molestias sin hacer nada (idiopática). La epicondilitis también es conocida como codo de tenista ya que es en este deporte donde se produce una alta solicitación de esta musculatura (epicondilea), aumentando el riesgo de sufrir esta patología. En cambio la epitrocleitis también la podemos llamar codo de golfista, ya que es en este deporte donde se produce una mayor solicitación de esta musculatura (epitrócleas).

Pueden producir una patología bastante invalidante hasta el punto de no poder realizar casi ni actividades de la vida diaria como comer o coger un vaso.

El tratamiento que se propone a continuación sirve tanto para fase aguda o crónica de dolor, como para fase indolora y en busca de la prevención de estas 2 patologías.

Tratamiento para la epitrocleitis

Dejamos sobre la mesa un rodillo de amasar pan, o cualquier otro objeto que sea cilíndrico y duro (ej. Tubo de pvc…). Apoyamos la musculatura epitroclear sobre el rodillo de manera perpendicular a este, con palma de la mano mirando hacia abajo, y la mano y la muñeca relajadas. A partir de aquí presionamos el rodillo con nuestro antebrazo, y a la vez hacemos rodar el rodillo por encima de la mesa, y por debajo de nuestra musculatura, desde codo hasta muñeca. Repetimos esta acción varias veces de manera lenta y casi indolora.

Una vez hayan realizado esto durante 4 o 5 minutos, pasamos a estirar la musculatura. Colocamos el brazo estirado a la altura de nuestra cara, y con la otra mano llevamos a tocar el dorso de la mano con el dorso del antebrazo (lógicamente sin llegar). Aguantamos la posición de 3 a 5 min.

Estos ejercicios es mejor relazarlos por la noche. Con una vez al día hay suficiente, aunque se pueden realizar varias veces ya que son inocuos en este sentido. Si tiene mucho dolor, puede terminar con la aplicación de hielo en la zona del tendón.

Tratamiento epicondilitis

Nos tumbamos boca abajo sobre una superficie más o menos dura. Colocamos un rodillo de amasar pan en el suelo a la altura del codo, o cualquier otro objeto que sea cilíndrico y duro (ej. Tubo de pvc…). Apoyamos la musculatura epicondilea sobre el rodillo de manera perpendicular a este, con palma de la mano mirando hacia arriba, y la mano y la muñeca relajadas. A partir de aquí presionamos el rodillo con nuestro antebrazo, y a la vez hacemos rodar el rodillo por el suelo, y por debajo de nuestra musculatura, desde codo hasta muñeca. Repetimos esta acción varias veces de manera lenta y casi indolora.

Una vez hayan realizado esto durante 4 o 5 minutos, pasamos a estirar la musculatura. Colocamos el brazo estirado a la altura de nuestra cara, y con la otra mano llevamos a tocar la palma de la mano con la cara ventral del antebrazo (lógicamente sin llegar). Aguantamos la posición de 3 a 5 min.

Estos ejercicios es mejor relazarlos por la noche. Con una vez al día hay suficiente, aunque se pueden realizar varias veces ya que son inocuos en este sentido. Si tiene mucho dolor, puede terminar con la aplicación de hielo en la zona del tendón.

entrenador personal

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